Un nuevo corte bajo la consigna “Cortamos un día para que el Arena no nos corte medio año” se realizó en el barrio en reclamo por el Megaestadio Movistar Arena que hizo colapsar al barrio ya que no cuenta con la infraestructura que necesita un espacio así. Desde que se inauguró perjudicó muy gravemente la calidad de vida de los que viven allí y hasta de los comerciantes que comenzaron a cerrar por el aumento de alquileres y por la privatización que se viene llevando en las zonas aledañas. Además denunciaron el negociado que se dio entre el gobierno porteño y las empresas que construyeron y administran el estadio.

Entrevistamos a Luis Angió, uno de los impulsores del colectivo contra el megaestadio y que estuvo en el corte. Mientras que las calles se atestaban de fans que fueron a presenciar un recital de Ricky Martin, y entre los gritos de los vendedores ambulantes y agentes de tránsito, Luis nos relataba que al menos tres días de la semana los eventos del megaestadio les complica la vida.

«Tenemos cortes de calle entre las 7 de la tarde hasta la una de la mañana, los vecinos no podemos transitar libremente por nuestras calles. Lo mismo con los familiares que nos vienen a visitaren esos días, que no puede llegar. Todo esto es un gran negocio avalado por el Gobierno de la Ciudad».

«En terrenos que son tierras fiscales, el gobierno de Larreta en tiempo récord se los cedió al club Atlanta y este se los concesionó a una multinacional de eventos y al diario La Nación, que con una celeridad inédita comenzaron la obra, y se inauguró sin su certificado de finalización».

Luis nos expresaba: «La calle Humbolt se convierte en una peatonal durante 6 horas. Tenemos un problema que hay un edificio en torre enfrente del estadio y toda la iluminación que generan las marquesinas del estadio, no pueden mantener abiertas las ventana a la noche porque tienen una luz que provoca una contaminación lumínica muy grande. Si bien el estadio está insonorizado, cuando suenan los bajos retumban mucho hacia afuera y hasta les vibran objetos y muebles dentro de sus casas».

«Nosotros lo que pedimos es que el megaestadio deje de funcionar para estos eventos y que vuelva a ser para lo que originalmente se había decidido en una ley en el año 2013 que era para hacer una estadio polideportivo y que el club Atlanta tuviera una ampliación de su sede social. Incluso la ley preveía construir una escuela. Esto se ha modificado totalmente porque se convertido en un estadio para megaeventos artísticos, con el agravante que la empresa tiene 40 años de exesión impositiva por parte de la Ciudad de Buenos Aires o sea un negocio redondo para unos pocos perjudicando a miles de vecinos.

Desde sus redes sociales la diputada porteña del Frente de Izquierda, Myriam Bregman, se solidarizo con los vecinos de Villa Crespo.

Larreta y el negocio inmobiliario y cultural

Los años de gobierno del macrismo en la ciudad han sido direccionado a generar nuevos negocios inmobiliarios que consistieron en la puesta en valor de la infraestructura de barrios con población más humilde, al mejorar las vías de comunicación, la iluminación, veredas, etc. En general sube el valor de las propiedades y donde los sectores sociales que viven allí se ven obligados a migrar a zonas periféricas y los sectores privados y la población económicamente más acomodada van ocupando esos barrios.

Junto a ello, el negociado del megaestadio, que en su momento iba a ser funcional para el barrio, como nos relataba Luis, terminó siendo un gran negocio cultural destruyendo el tejido social, cultural del barrio. En definitiva complicandoles la vida a cambio de un gran negocio privado.

Este es un proceso global llamado gentrificación, que se define como un “fenómeno económico, cultural, político y social que consiste en la revaloración de barrios centrales deteriorados y habitados por población de bajos ingresos, que una vez rehabilitados se destinan a la residencia de clases medias”.

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Estas situaciones conforman el rompimiento del tejido social formado por años, con una pérdida de costumbres y tradiciones del barrio originario, vía el evidente deterioro en la calidad de vida de la población desplazada, en pos de un mercado inmobiliario que se va apropiando de las propiedades de las zonas, aumentando su valor. Y terminan siendo espacios que ahora son ‘invadidos’ por sectores sociales más privilegiados.

La gentrificación es un proceso típico del capitalismo en la ciudad, y que la Ciudad de Buenos Aires es un ejemplo de cómo se va transformando a partir de negocios inmobiliarios y no en beneficio de las grandes mayorías de la ciudad. Por eso se hace necesario seguir luchando, para frenar este proceso y que se tenga como prioridad la vivienda como un derecho acorde a su función en la sociedad y no como moneda de inversión del capital, cambiando la manera en que se usa, disfruta y dispone de la propiedad del suelo urbano.

Los vecinos autoconvocados de Villa Crespo, tienen su pagina de denuncia, podés seguirla acá.



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