Este centro de salud es una clínica privada con tres sedes en la Zona Norte del Gran Buenos Aires (Pilar, San Isidro y Nordelta) ubicadas en geografías de countrys, departamentos carísimos y donde no hay pobres en las puertas como en los hospitales públicos porque la seguridad del lugar esta obligada por la dirección medica a sacarlos para mantener una imagen de prestigio. Se puede entrar, si se tiene una cobertura inasequible. Sino el valor de la consulta sale $3.337.

Al momento de hablar de prestigio, el sanatorio cuenta con una atención amplia en diferentes especialidades y estudios de todo tipo. Para ser parte de la institución los médicos deben someterse a un concurso en donde disputan el mejor puesto y se valora tener el mejor posgrado. Pero si se habla del trato al personal, deja mucho que desear.

Con prepotencia empresarial el Sanatorio Las Lomas envía e-mails al personal amenazando que si se ausenta de sus tareas durante el periodo de cuarentena obligatoria, aplicará sanciones graves. Y con esta amenaza latente las madres que son único sustento del hogar deben hacer malabares para organizar el cuidado de los niños para no terminar suspendidas o despedidas.

Un sanatorio plagado de irregularidades laborales, sin testeos a su personal, sin barbijos, sin guantes y ante la falta de limpieza en oficinas donde se pueden propagar focos de infección. Por ejemplo, en Italia frente a la epidemia, que ha dejado al descubierto años de recortes presupuestarios, el personal de la salud es uno de los sectores de la población más contagiados.

Los únicos cuidados que toma la empresa es enviar correos a diario a los trabajadores con sugerencias de no saludarse con un beso, no compartir el mate y lavarse bien las manos (como la dirección médica, que se jacta de la salud de los laburantes). En algunos sectores, colocan un banco para medir la distancia entre el personal y cada paciente: esas son las modalidades del prestigioso sanatorio. Es por eso que los trabajadores reclaman medidas efectivas de cuidados, pero tienen tanto temor a perder el trabajo como a contagiarse el COVID-19.

Las y los trabajadores hartos de la condiciones laborales en las que hoy se encuentran piden que se establezca medidas serias a sus coordinadores para que se cumplan los protocolos para evitar el contagio del personal sanitario. Si bien la clínica ha trasmitido a los empleados las sugerencias de cuidados generales difundidas por el Ministerio de salud para toda la población, a nivel general, éstas incluso se cumplen de manera insuficiente por la falta de los elementos necesarios. Cuando se declaro la pandemia no hicieron mas que hacer oídos sordos a los reclamos.

Las y los trabajadores de la salud quienes están excluidos (excepto mayores de 65 años y personal con enfermedades crónicas) de la licencia decretada por el Estado Nacional tienen que exponerse a condiciones de sumo contagio y sin las herramientas básicas y necesarias. El sindicato Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA), dirigido por Héctor Daer, no se ha manifestado al respeto y ni se asoma.

La situación laboral en el nosocomio muestra la necesidad de que se apliquen medidas como las que plantea la izquierda, entre ellas la prohibición de los despidos y suspensiones para evitar la presión que ejerce las patronales como el Sanatorio Las Lomas para que los empleados asistan a trabajar sin el resguardo adecuado para su salud. En el mismo sentido, la aplicación de tests entre el personal permitiría desarrollar las tareas en un ámbito de mayor resguardado.



Fuente